El Corralito Foral

 Ricardo Guelbenzu Morte

Con pocas ganas y mucha paciencia, he leído en el pasado y caluroso julio el libelo «El corralito foral». La verdad es que lo esperaba sectario y espeso, pero la realidad ha superado mis peores expectativas.

Analiza la realidad navarra desde la perspectiva de la izquierda abertzale, unida a la visión «podemita» de una denostada Transición democrática. Tiene todo su derecho, pero lo hace con una falta de rigurosidad notable. Cita nombres y nombres, a lo largo de más de 300 paginas que articula con anecdotarios que unas veces vienen a cuento y otras no. Para atizar sin piedad a su estereotipo preferido, el de un navarro con orígenes fachas, o “pecadores” según su propio estereotipo.

Para él “el navarrismo” lo integran todos aquellos navarros, que él se ha encargado de rastrear hasta terminar por encontrar unos antecedentes en la guerra civil del lado de los sublevados, luego intenta argumentar que gracias a ella se enriquecieron, y siempre presenta a numerosos personajes y sus familiares como arrebatados en todo momento por su obsesión por enriquecerse, aun a costa de cualquier credo o paisanaje.

Resume en dos líneas la mayor parte de la veces, dilatadas trayectorias empresariales, indica el año en que nacen tal comercio o empresa, apenas dice nada de los tiempos en que se desarrollan y luego dice cuando las vendieron. Sin ningún tipo de explicación, sin ningún análisis del contexto económico, en la mayor parte de las veces. En dos trazos gordos intenta desmontar la honestidad de multitud de buena gente, solamente por su desencuentro ideológico, para ello utiliza torticeramente unas informaciones muy sesgadas.

Claro que para Iván Giménez, todo se reduce a una película de buenos y malos: los navarristas / franquistas, los navarristas / socialistas, la banca o el Opus, con especial inquina contra del Burgo, etc., siempre están en el lado de la opresión, con todo tipo de cadáveres en el armario, ellos son los malos, y todos los de enfrente los más izquierdistas y todos los nacionalistas vascos, son los buenos. Pienso que en algunos casos, hay motivos claros para ejercer por los “denunciados” una justificada querella judicial contra el autor del libelo.

Por su visión idealista y torpeza intelectual, el autor desconoce como toda sociedad democrática está sustentada en un aparato de estado. En ninguna sociedad se puede impedir que aparezcan grupos oligárquicos que necesariamente se incrustan en dicho aparato de estado con intención de utilizarlo en su propio beneficio y que solamente una (mas menos) separación de poderes, o un imperfecto equilibrio de dichos poderes, unidos a la necesaria existencia de contrapesos y de órganos de control posibilitan que se puedan paliar la influencia cierta de los poderes oligárquicos, aunque sólo sea en cierta medida. Pero que aún a pesar de la influencia de los poderes oligárquicos –en todo Occidente- siguen siendo las democracias occidentales los regímenes mejores para vivir.

No olvidemos que este libelo pretende dar tintes de rigurosidad a mucha media verdad y a mucha mentira, con lo que su resultado es un mal panfleto, que rezuma odio e incomprensión de la realidad navarra. Por supuesto que no dice ni mu de los nacionalistas vascos pudientes. El autor en esto es intencionadamente olvidadizo, no encontramos ningún rastro del productor de patxaran de Viana, o del dueño del Noticias, etc. Eso sí, para aparentar seriedad y dar solvencia al texto se adorna de abundantes citas de Rafael Chirbes, de Tony Judt, de Ada Colao, etc.

El libro está terminado antes del 24M y ya con el nuevo Gobierno abertzale en Navarra, aupado gracias a la crisis económica y al apoyo de Podemos, tenemos un nuevo escenario donde han ganado los buenos, según el Sr. Iván Giménez. Vemos como ahora si que se desvanecen gran parte de las tesis sustentadas en el libro. No convienen olvidar que si se analizara de la misma manera la sociedad en Guipúzcoa o en Huelva, las cosas no serían tan distintas a las de Navarra. En todos los sitios hay gentes y familias influyentes o bien posicionadas económicamente, que con el transcurso del tiempo entran en declive, y aparecen otras nuevas con más brios.  ¡Menos lobos señores antinavarro!

Ricardo Guelbenzu